Con unas temperaturas bajas en el exterior, quedarse en casa junto al radiador se convierte en el plan perfecto. Cuanto más hogareña y acogedora sea nuestra casa, más ganas tendremos de no salir nunca de ella.
Para conseguir este efecto con nuestra casa, no hace falta llenar la casa de marcos con fotos de familiares o comprarse un cachorro. Sólo hay que elegir el mobiliario necesario, con unos colores y materiales que aporten algo más que funcionalidad.
La madera es uno de estos elementos. Yo me decanto por unos tonos más claros, pero lo importante es poder reconocer las líneas del tiempo en ellas. Experiencia y vida, que se puede ver y tocar.
Pintar las paredes de color blanco puede parecer frío, por la sensación de espacio que proyecta la luz sobre la superficie, pero es todo lo contrario. Lo que conseguirás será poder sentir el sol dentro de tu casa en invierno, ...